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¿Quiénes fueron todos los Herodes del Nuevo Testamento?

¿Quiénes fueron todos los Herodes del Nuevo Testamento?

La Matanza de los Inocentes del Nuevo Testamento, representada en una imagen de un vitral medieval del siglo XVI. La imagen muestra a un soldado romano masacrando a un niño por orden de Herodes, en un intento de eliminar al Niño Jesús | | TonyBaggett/iStock

Al leer el Nuevo Testamento, es frecuente encontrar el nombre Herodes. Hubo diferentes gobernantes llamados Herodes que formaron parte del trasfondo histórico de Jesús y del Nuevo Testamento. Esta es la historia...

El rey Herodes el Grande

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El nombre Herodes no se refiere a un solo rey, sino a una línea familiar de gobernantes instaurados y sostenidos por Roma. Leemos por primera vez el nombre Herodes en el Nuevo Testamento al comienzo de Mateo y Lucas. Lucas sitúa el nacimiento de Juan el Bautista “en tiempos de Herodes, rey de Judea” (Lucas 1:5), y Mateo nos dice que “Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes” (Mateo 2:1).

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Este Herodes, más tarde conocido como Herodes el Grande, se encuentra con los sabios de Oriente, o Magos, oye hablar de un “rey de los judíos” y teme a un posible rival. Perturbado por la profecía de un Mesías, ordena la matanza de todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores (Mateo 2:16).

Herodes murió en Jericó alrededor del año 4 a.C. (algunos sostienen que fue en el 1 a.C.) y fue enterrado en el Herodión, donde en 2007 se descubrió una tumba ampliamente identificada como la suya. Tras su muerte, se le conoció como Herodes I o Herodes el Grande, para distinguirlo de los otros Herodes que le sucedieron, pero en vida fue simplemente el “rey Herodes”.

División del reino

Tras la muerte de Herodes, César Augusto dividió su reino entre tres de sus hijos. Arquelao se convirtió en etnarca de Judea, Samaria e Idumea. Herodes Antipas se convirtió en tetrarca de Galilea y Perea, en el norte. Filipo se convirtió en tetrarca de los territorios de Iturea y Traconítide, al norte y al este de Galilea. Otro hijo, a veces llamado Herodes II (o Herodes Filipo), vivía en Roma como un ciudadano particular con su esposa, Herodías, quien aparece más tarde en la historia del Evangelio.

Herodes Arquelao

Tras la muerte de Herodes el Grande, es natural que José y María esperaran que fuera seguro salir de Egipto y volver a casa. Sin embargo, José parece haber esperado noticias sobre el nuevo gobernante. Mateo explica que “cuando José oyó que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá” (Mateo 2:22).

Herodes Arquelao era considerado cruel, y muchos pensaban que era incluso más cruel que su padre, aunque su gobierno se limitaba a Judea y Samaria. Por lo tanto, José tomó a María y a Jesús, y a los hijos que hubieran nacido en Egipto, y regresó a Galilea, de vuelta a Nazaret, donde habían vivido antes, bajo el gobierno menos severo de Herodes Antipas.

Arquelao reinó hasta el año 6 d.C., cuando fue depuesto por Roma. Algunos eruditos creen que podría ser el gobernante de la vida real detrás de la Parábola de las Minas de Jesús en Lucas 19:11-27, con su historia de un hombre que se va para recibir un reino y es odiado por sus súbditos.

Herodes Antipas

Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea, domina el período de los Evangelios. Al principio de su reinado, se casó con la hija del rey Aretas IV de Nabatea, cuyo territorio limitaba con Perea y tenía su capital en Petra. Pero en una visita a Roma, mientras se alojaba con su medio hermano Herodes Filipo, Antipas se enamoró de la esposa de Filipo, Herodías. Antipas y Herodías acordaron casarse una vez que él se hubiera divorciado de su esposa nabatea; la propia Herodías se divorció de Filipo, con quien ya tenía una hija, para casarse con Antipas. Esto escandalizó a la sociedad judía y causó problemas diplomáticos con los nabateos.

Herodías y Juan el Bautista

Juan el Bautista denunció públicamente este acuerdo, señalando que violaba la ley judía que prohíbe a un hombre casarse con la esposa de su hermano (Levítico 20:21). Herodes Antipas no apreció la crítica e hizo arrestar y encadenar a Juan en la cárcel (Mateo 14:3; Marcos 6:17-29).

En el banquete de cumpleaños de Antipas, la hija de Herodías danzó para los invitados y agradó tanto a Herodes que este le prometió precipitadamente cualquier cosa que pidiera (Mateo 14:6-7). La muchacha, que no tiene nombre en los Evangelios pero que Josefo llama Salomé, pidió, a instancias de su madre, la cabeza de Juan el Bautista, y Juan fue decapitado en la cárcel (Mateo 14:10-11). Lucas sitúa el ministerio y la ejecución de Juan “en el año decimoquinto del imperio de Tiberio César... siendo Herodes tetrarca de Galilea” (Lucas 3:1), lo que ayuda a fechar los acontecimientos en torno al año 29 d.C.

Herodes Antipas y Jesús

La noticia de la ejecución de Juan llegó a oídos de Jesús y sus discípulos. Entre los seguidores de Jesús se encontraba Juana, esposa de Cusa, intendente de la casa de Herodes (Lucas 8:3). Es muy posible que ella fuera la fuente de parte de la “historia interna” de Herodes Antipas y su corte.

Unos años más tarde, en el momento de la crucifixión, Lucas nos cuenta que Pilato, al oír que Jesús era galileo, lo envió a Herodes Antipas, que casualmente se encontraba en Jerusalén (Lucas 23:7-12). Antipas interrogó a Jesús, se burló de él y lo vistió con un manto elegante, pero al no encontrar en él una amenaza real, lo envió de vuelta a Pilato. Lucas señala que ese día Herodes y Pilato se hicieron amigos (Lucas 23:12).

Herodes Antipas es mencionado en Mateo 14:1-6; Marcos 6:14-22; 8:15; Lucas 3:1, 3:19-20; 9:7-9; 13:32; 23:7-12, 15; y en Hechos 4:27 y 13:1. Murió en el año 39 d.C. y fue sucedido en Judea por el hijo de su primo, Herodes Agripa.

Herodes Agripa I

En Hechos, nos encontramos con otro “rey Herodes” durante la primera ola de persecución contra la Iglesia. Lucas escribe: “En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles” (Hechos 12:1).

Este Herodes es Herodes Agripa I, nieto de Herodes el Grande. Era hijo de Aristóbulo, hijo del rey Herodes, y de la princesa Mariamne, de la familia real asmonea, por lo que combinaba sangre herodiana y asmonea y, por tanto, era visto por muchos judíos como alguien con más legitimidad que su abuelo.

Agripa I gobernó Judea del 37 al 44 d.C. y buscó el favor de los líderes judíos atacando a la Iglesia. Hizo ejecutar al apóstol Jacobo, hijo de Zebedeo (Hechos 12:2), y encarceló a Pedro, quien fue liberado espectacularmente de sus cadenas y sacado de la prisión por un ángel (Hechos 12:6-11). Entre los hijos de Agripa se encontraban un hijo, también llamado Herodes Agripa, y sus hijas Berenice y Drusila. Lucas también menciona a Manaén, “que se había criado junto con Herodes el tetrarca” (casi con toda seguridad Herodes Antipas), que servía entre los profetas y maestros de Antioquía (Hechos 13:1).

Herodes Agripa II y Drusila

Más adelante, en Hechos 25-26, nos encontramos con el “rey Agripa”, que escucha la defensa de Pablo en Cesarea. Se trata de Herodes Agripa II, hijo de Herodes Agripa I y hermano de Berenice y Drusila. Agripa II preside la audiencia de Pablo antes de que el apóstol sea enviado a Roma y responde célebremente: “Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28). Es el último de los gobernantes herodianos que aparece en el Nuevo Testamento y el último de la estirpe antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.

Drusila, la hermana de Agripa II, también aparece en Hechos. Se había casado con Antonio Félix, el procurador romano de Judea, que presidió una de las primeras audiencias de Pablo (Hechos 24). Lucas señala que Félix y Drusila mandaron llamar a Pablo y lo escucharon hablar sobre “la fe en Cristo Jesús” (Hechos 24:24-25); ella no tenía necesidad de asistir, pero parece que estaba intrigada o genuinamente interesada. Tuvieron un hijo, Marco Antonio Agripa, que murió más tarde en la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C.

Cuatro generaciones de esta dinastía aparecen en el Nuevo Testamento, desde Herodes el Grande en el nacimiento de Jesús hasta Herodes Agripa II en los juicios de san Pablo. Entre ellos hay feroces opositores del Evangelio, curiosos espectadores e incluso personas al borde de la fe. Profundizar en su historia de fondo, que muchos de los lectores originales habrían conocido, ayuda a construir el contexto de muchos de los acontecimientos del Nuevo Testamento.