Una respuesta bíblica al tiroteo de Minneapolis

Abundan las afirmaciones sin fundamento después de que agentes de la Patrulla Fronteriza dispararan y mataran a un hombre durante un operativo de control migratorio en Minneapolis el sábado.
A las pocas horas del incidente —y antes de que se realizara ninguna investigación— funcionarios de ambos lados ya habían concluido que el tiroteo fue o bien una justificada defensa propia o una ejecución, dependiendo de su afiliación partidista. Pero emitir un veredicto antes de que se conozcan todos los hechos es prejuicio, no justicia. La verdadera justicia, como Dios mismo muestra en las Escrituras, establece primero los hechos.
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Videos que circulan en las redes sociales muestran a agentes federales rodeando a Alex Pretti, quien los había estado filmando, después de que Pretti se interpusiera entre un agente y una mujer a la que el agente había empujado al suelo. Tras un breve forcejeo, un agente gritó "¡pistola!" y los disparos sonaron un instante después. Pretti tenía licencia legal para portar un arma de fuego, y el DHS (Departamento de Seguridad Nacional) dijo que encontró una pistola semiautomática de 9 mm y un segundo cargador en posesión de Pretti, pero los videos no lo muestran sosteniendo un arma antes del altercado.
Menos de tres horas después, el Departamento de Seguridad Nacional publicó en las redes sociales un relato del incidente, afirmando que "un individuo se acercó a los agentes de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. con una pistola semiautomática de 9 mm, que se ve aquí. Los agentes intentaron desarmar al sospechoso, pero el sospechoso armado se resistió violentamente". El comunicado añadía que el agente que mató a Pretti "realizó disparos defensivos" y que "esto parece una situación en la que un individuo quería causar el máximo daño y masacrar a las fuerzas del orden".
Funcionarios de la administración se hicieron eco de esta versión. En una conferencia de prensa el sábado, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, describió a Pretti como alguien que "deseaba infligir daño a estos agentes, viniendo y blandiendo un arma de esa manera". El asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, desestimó el incidente de forma tajante, declarando que "un asesino intentó asesinar a agentes federales".
Sin embargo, los políticos demócratas se apresuraron a demostrar que la administración Trump no tiene el monopolio de la hipérbole. "Esto parece ser una ejecución por parte de las fuerzas de inmigración", afirmó el sábado la representante Ilhan Omar (D-Minn.). "Estoy absolutamente desconsolada, horrorizada y consternada de que agentes federales hayan asesinado a otro miembro de nuestra comunidad... Minnesota fue una vez un lugar de refugio, y Trump lo ha convertido en una zona de guerra donde fuerzas federales sin control asesinan a nuestros vecinos". Su compañera del "Squad", la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.), comentó igualmente el sábado: "Nuestra Constitución está siendo destrozada y nuestros derechos se están disolviendo. Resistan".
En comparación con estas conclusiones iguales y opuestas, el presidente Trump adoptó un tono de prudencia razonable inusual en él. "En una entrevista telefónica de cinco minutos con The Wall Street Journal el domingo", informó el periódico, "Trump no respondió directamente cuando se le preguntó dos veces si el agente que disparó a Alex Pretti había hecho lo correcto. Al insistir, el presidente dijo: 'Estamos investigando, estamos revisando todo y llegaremos a una determinación'".
Esta respuesta preliminar es mucho más coherente con la naturaleza preliminar de la investigación. "Esta es una noticia en desarrollo, por lo que no sería sorprendente si, a medida que lleguen más detalles, los primeros informes resulten ser incompletos o inexactos", explicó el exfiscal federal Andy McCarthy. "En este punto inicial, no está claro a partir de los diversos videos en circulación si Pretti tenía el arma en su posesión en el momento del altercado, si la tenía pero fue desarmado por los agentes durante el forcejeo, o si el agente de la Patrulla Fronteriza que le disparó vio a Pretti en posesión de un arma o tratando de alcanzarla".
Hasta que hechos básicos como estos no solo se descubran, sino que se prueben, cualquier juicio sobre el tiroteo en el que está implicado un agente es, por definición, prematuro.
Este principio se apoya no solo en la razón y el sentido común, sino también en el testimonio de la palabra de Dios. A lo largo de las Escrituras, encontramos que la justicia perfecta de Dios se demuestra, entre otras cosas, en el hecho de que siempre emite su juicio de acuerdo con todos los hechos.
Por supuesto, no es posible que Dios juzgue con información incompleta, porque Él lo sabe todo. Pero las Escrituras se cuidan de enfatizar la base fáctica de los juicios de Dios. En el juicio final ante el gran trono blanco de Dios, Juan registra que "los libros fueron abiertos... y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras" (Apocalipsis 20:12). El punto es que Dios registra las obras de cada persona y juzga en consecuencia.
Mientras el juicio final de Dios se demora, su gracia común ha establecido gobiernos humanos para administrar la justicia temporal (Romanos 13:1-4). Como los gobernantes humanos son criaturas, poseen solo una parte del conocimiento del Creador, y su conocimiento limitado se ve además obstaculizado por el estado corrupto de su razón bajo el pecado. Por lo tanto, aunque la justicia humana es un buen don de Dios, está muy lejos de la justicia perfecta de Dios.
"El temor de Jehová es el principio de la sabiduría" (Proverbios 9:10), por lo que los gobiernos humanos más sabios reconocen su condición penúltima. El Creador omnisciente imparte justicia perfecta. Las criaturas caídas y limitadas no alcanzan ese estándar. Dado que los gobiernos humanos no pueden administrar justicia con un conocimiento perfecto, deberían ser humildes acerca de los juicios que emiten. No deberían considerarse incapaces de cometer errores de juicio.
De esto se desprende otra conclusión. Si los gobiernos humanos pueden errar en sus juicios, y si desean evitar resultados injustos, entonces deberían instituir salvaguardias para corregir los juicios erróneos. Estas salvaguardias se denominan debido proceso, y forman una parte esencial del sistema legal estadounidense al garantizar la equidad y la transparencia. Estas reglas neutrales existen para el beneficio de todos, de modo que incluso los observadores neutrales puedan afirmar la justicia de los juicios alcanzados a través del debido proceso. Pero, como el propio término implica, se necesita tiempo para cumplir los requisitos del "debido proceso".
Sorprendentemente, incluso la noción del debido proceso encuentra una base en la conducta de Dios en las Escrituras. Como Creador omnisciente y Señor de todo, Dios no necesita llevar a cabo una investigación o ayudar a sus criaturas a entender su razonamiento antes de emitir un juicio. Pero, como un Dios que se nos revela, las Escrituras registran cómo Dios hace precisamente estas cosas.
Un ejemplo sorprendente ocurre en Génesis 18-19. "Se le apareció Jehová" (Génesis 18:1) a Abraham cuando "tres varones" (Génesis 18:2) llegaron a su tienda. El Señor se queda para revelarle su plan a Abraham (Génesis 18:20-33) mientras "dos ángeles" (Génesis 19:1) se dirigen a Sodoma. "Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo", explica Dios, "descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré" (Génesis 18:20-21).
Por supuesto, el "Juez de toda la tierra" (Génesis 18:25) ya conocía los pecados de Sodoma y Gomorra. El Señor ya había afirmado tener un conocimiento exhaustivo de la "maldad del amorreo" en el pacto con Abraham, cuando dijo que su pecado "aún no ha llegado a su colmo" (Génesis 15:16). El Señor no necesitaba embarcarse en esta elaborada, física y confusa misión a Sodoma para cerciorarse de su carácter pecaminoso.
En cambio, la misión del Señor sirvió para revelar su plan a Abraham, provocando la intercesión profética de Abraham y su afirmación de la justicia de Dios (Génesis 18:25). Sirvió para exponer la depravación absoluta de los sodomitas de la manera más innegable (Génesis 19:4-11). Y proveyó los medios para la liberación de Lot, demostrando que "sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio" (2 Pedro 2:9).
Dios podría haber aniquilado justamente a Sodoma y Gomorra con fuego del cielo, sin más explicación a la humanidad. Pero eligió actuar de la manera que demostrara más claramente su justicia.
Este es un patrón consistente en la acción de Dios a lo largo de las Escrituras. Cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido, Dios supo su culpa inmediatamente, pero no la mencionó de inmediato. En cambio, sus preguntas amables —¿"dónde estás tú?"; "¿quién te enseñó que estabas desnudo?"— les hicieron darse cuenta de cómo sus propias acciones exponían su culpa (Génesis 3:9-11). Igualmente con Caín, Dios no comienza con una acusación, sino con una pregunta: "¿Dónde está Abel tu hermano?" (Génesis 4:9).
Este patrón continúa incluso a través de los mensajeros de Dios, los profetas. La parábola de Natán a David induce a David a pronunciar su propia sentencia antes de ser confrontado con su culpa (2 Samuel 12:5-6). De hecho, todos los libros proféticos exponen pacientemente el argumento para demostrar por qué Dios fue justo al enviar a su pueblo al exilio, antes de que finalmente llegue el fin.
Así, Dios nos da un ejemplo de una justicia paciente y sin prisas. Como Dios tiene la certeza de la victoria final, no vindica de inmediato. El "debido proceso" de Dios, por así decirlo, es simplemente demostrar su proceder, para que los observadores externos puedan ver y creer que su juicio es el correcto.
Los gobernantes humanos deberían tomar nota. Si el juez perfecto puede tomarse el tiempo para "demostrar su proceder", ¿cuánto más deberían hacerlo sus criaturas falibles? Los funcionarios del gobierno deberían investigar los hechos antes de emitir juicios. Y, si quieren ser tomados en serio, los críticos del gobierno deberían seguir la misma política.
Publicado originalmente en The Washington Stand.
Joshua Arnold es redactor sénior de The Washington Stand, donde publica noticias y comentarios desde una perspectiva bíblica.