Recommended

La página actual: Entretenimiento |
Kirk Franklin habla de sus mayores remordimientos, la gracia de Dios y las críticas de la Iglesia

Kirk Franklin habla de sus mayores remordimientos, la gracia de Dios y las críticas de la Iglesia

Kirk Franklin | | Courtesy of Kirk Franklin

Durante más de tres décadas, Kirk Franklin ha construido una trayectoria basada en proclamar a las personas que Dios las ama. Sin embargo, la superestrella, cuya música le ha valido 20 premios Grammy y ha contribuido a moldear el género góspel contemporáneo, ha pasado gran parte de su propia vida luchando por creer que ese amor también lo alcanza a él.

En una entrevista con The Christian Post, el intérprete de "Stomp" relató cómo creció con miedo a Dios, convencido de que cada error conllevaba un castigo inminente. La música se convirtió inicialmente en su refugio, pero luego se transformó gradualmente en algo que, según su propia confesión, llegó a tener prioridad sobre las personas que más amaba.

[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]

"No tuve una madre ni un padre que me dijeran que me amaban", reflexionó Franklin, quien comparte cuatro hijos con su esposa, Tammy. "Lo primero que me dijo que me amaba fue la música. La música ha sido ese amor tan particular en mi vida que, en ocasiones, no siempre he sabido equilibrar bien con las reuniones escolares, las tareas, las salidas en pareja o cualquier otra responsabilidad".

Reciba GRATIS nuestras últimas noticias

Suscríbase para recibir un boletín con las noticias más destacadas (¡además de ofertas especiales!) de The Christian Post. Sea el primero en enterarse.

"Esa exigencia constante no desaparece solo por el hecho de dar el 'sí' en el altar", afirmó. "Quiero decirles a los más cercanos a mí que sigo siendo consciente de que no ha sido fácil, y quiero amarlos lo suficiente como para hacerles saber que lo reconozco".

Ahora, a sus 56 años, Franklin confronta sus propias fallas y la gracia de Dios en medio de ellas en I Am What I Am, su más reciente producción discográfica. El tema de apertura del álbum, "Free Me Tonight", es un balance directo sobre sus deficiencias, incluidas las tensiones en la relación con su hijo y las maneras en que su carrera desplazó a veces a su familia y su comunión con Dios.

"Perdón por colaboraciones y confesiones de mi alma en Oprah / La confianza en mí se había terminado / Pero yo no había terminado / Luego te decepcioné con el veneno de mi boca / Maldiciendo a mi propio hijo", expresan en parte las letras, y más adelante: "Sin condenación / Todavía me amas, esté equivocado o en lo correcto / Aquí está mi vida, por favor libérame esta noche".

Tras tres décadas en la industria musical, Franklin aseguró que no le interesa presentarse como un hombre que ya resolvió todos esos conflictos, sino que busca reconocerlos abiertamente.

"Lamento que los fracasos que uno lee sobre el rey David en el Antiguo Testamento se puedan ver en tiempo real en Kirk", comentó. "La humanidad de los héroes bíblicos no parece impactarnos de la misma forma cuando convivimos a diario con las debilidades humanas de nuestros días".

Franklin no es ajeno a abordar temáticas complejas en sus canciones; su éxito de 2005, "Imagine Me", por ejemplo, trata sobre las heridas de la infancia y los dolores familiares. No obstante, lo que ha cambiado, según declaró al medio, es la relación consigo mismo.

"Ahora soy más viejo y más libre", afirmó, "por lo que me siento más cómodo en mi propia piel".

Esa nueva libertad, explicó Franklin, también le ha exigido reconsiderar su comprensión previa sobre lo que implica vivir como un cristiano bíblico y el concepto del hedonismo cristiano, el cual sostiene que "Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él". El artista recordó cómo, durante décadas, la iglesia afroamericana sirvió como baluarte de dignidad y liderazgo cívico durante el Movimiento por los Derechos Civiles y etapas posteriores. Sin embargo, poco a poco, las expectativas culturales comenzaron a confundirse con la doctrina cristiana.

"Históricamente, en gran parte de la cultura de la iglesia afroamericana, especialmente dentro de las corrientes pentecostales, el énfasis se ponía en gran medida en lo que no se puede hacer en lugar de lo que sí se puede hacer", explicó Franklin. "De modo que la libertad y la liberación no formaban parte habitual de la conversación para mí. Casi llegas a sentir culpa al reconocer la felicidad y la libertad".

"Existe una construcción psicológica que dicta que si no estás cargando una cruz y sintiéndote quebrantado, si no estás siendo herido por Cristo, entonces no eres verdaderamente cristiano. Pero no siempre tienes que estar arrastrándote en el suelo, suplicando, llevando una pesada cruz o sintiéndote perseguido por tu fe. Realmente puedes ver un espectáculo de comedia y reírte hasta no poder más. Puedes hacer eso y seguir siendo cristiano".

La tensión entre las imposiciones religiosas y la libertad cristiana también ha marcado la manera en que Franklin asimila las críticas. Recientemente, el músico fue objeto de duros cuestionamientos tras colaborar con la rapera secular GloRilla en la canción "This Time".

Dicha colaboración desató un intenso debate entre diversos creyentes, quienes discutieron si trabajar junto a una exponente cuya lírica suele contener contenido explícito representa una oportunidad genuina de alcanzar a nuevas audiencias o si, por el contrario, compromete el mensaje del Evangelio.

Franklin subrayó que comprende plenamente tales inquietudes y que los creyentes tienen la responsabilidad de ejercer el discernimiento bíblico.

"Quiero que la gente sepa que sus preguntas, sus críticas y sus juicios son totalmente bienvenidos", manifestó. "Tienen todo el derecho bíblico de hacerlo. Mi único reparo siempre ha sido la crueldad y la mala intención con la que a veces se expresan esas posturas".

El compositor recordó una conversación sostenida con GloRilla luego de que ella enfrentara críticas a raíz del dueto. La rapera, según relató, le cuestionó por qué algunos creyentes parecían reacios a aceptar su participación en temas dedicados a exaltar a Dios.

"'Si hasta una piedra puede alabar a Dios, Kirk, ¿por qué no puedo hacerlo yo?', me preguntó ella", recordó el músico.

Ante esa inquietud, Franklin hizo alusión a la oración de Jesús por sus discípulos en el Evangelio de Juan, haciendo hincapié en que Cristo no pidió que fueran sacados del mundo, sino que fueran guardados del mal mientras permanecían en él.

"Eso es precisamente lo que le pido a las personas: que oren por mí mientras Dios me tenga haciendo lo que sea que esté haciendo", afirmó.

La polémica no es territorio desconocido para el veterano cantante. En 1997, su exitoso tema "Stomp" despertó una ola de críticas provenientes de sectores eclesiales que ponían en duda si las corrientes musicales seculares tenían cabida dentro de la música de alabanza.

Casi tres décadas después, Franklin percibe que la controversia de fondo apenas ha cambiado: "Creo que seguimos teniendo exactamente la misma conversación que teníamos hace 30 años".

"Uno realmente no intenta pelear contra eso", añadió. "Simplemente dejas que cada persona descanse en la posición en la que se encuentra".

En otro de los cortes de I Am What I Am, Franklin, quien en reiteradas oportunidades ha hablado con franqueza sobre sus batallas contra la ansiedad y la depresión, aborda el cuidado de la salud emocional en el tema "It Gets Better", grabado junto al rapero Toby Nwigwe.

"Hay demasiada gente dentro de las congregaciones lidiando con estas situaciones como para seguir ignorándolas", advirtió el intérprete. "Algunas cosas no desaparecen únicamente orando. Ciertas condiciones requieren tratamiento médico. Otras necesitan acompañamiento terapéutico, consejería, ayuda profesional y esperanza".

El músico recalcó que ningún cristiano debería ser inducido a creer que recurrir a la medicación o a la terapia psicológica denota inmadurez o debilidad espiritual.

"No se les debe avergonzar", enfatizó. "Deberían contar con espacios saludables donde su vulnerabilidad y su fe puedan coincidir de forma segura en el seno de la comunidad creyente".

Franklin concluyó señalando que el mensaje central de su nuevo trabajo discográfico converge en la gracia incondicional de Dios, una realidad que confiesa haber comenzado a comprender a plenitud tras haber vivido gran parte de sus años bajo la noción de que la aprobación divina dependía enteramente de su rendimiento.

"Cuando pasas la mayor parte de tu vida temiéndole a Dios, cuando te han enseñado a creer que ante cualquier equivocación Dios vendrá a castigarte, entras en una relación fundamentada en el miedo. Con el tiempo llegas a entender que estabas en un error", explicó.

"Aquel temor siempre debió ser reverencia, respeto y honra, no un pánico literal de pensar: 'Tengo miedo de que cualquier pequeña falla que cometa me cueste un castigo si no la enmiendo de inmediato'", expresó. "Cuando vienes de una mentalidad basada en el rendimiento, crees que tienes que hacer todo perfecto para agradarle a Dios, para que Él te use y te bendiga, y que si algo sale mal, forzosamente estás fallando. Todo gira en torno a las obras".

Tras décadas de reconocimiento artístico y constantes escrutinios públicos, Franklin concluyó que su visión de la fidelidad se ha alejado del mérito personal para apoyarse en la gracia perseverante de Dios por encima de las imperfecciones humanas.

"Se trata más de la fidelidad de Él hacia mí y de asimilar la gracia en dimensiones que nunca antes había logrado entender por completo", puntualizó. "Espero que esto pueda traer libertad a quienes crecieron en entornos similares, porque resulta muy difícil construir una relación íntima con alguien cuando vives atemorizado".

Leah M. Klett es reportera de The Christian Post desde 2018. Con casi una década de experiencia en periodismo, ha escrito extensamente sobre la intersección entre la fe y Hollywood y las tendencias que rodean a la iglesia global.

Miembro de la Critics Choice Association, Leah se ha sentado con algunos de los nombres más importantes de la industria del entretenimiento, como Denzel Washington, Dolly Parton, Ron Howard, Samuel L. Jackson y muchos más. Apasionada por la iglesia y el ministerio, también ha entrevistado a miembros destacados de la comunidad cristiana, como N. T. Wright, Tim Keller y Michael Youssef.

Los artículos de Leah han sido premiados por la Evangelical Press Association y publicados en Fox News. Es licenciada en Filología Inglesa por el Covenant College. Vive en Chattanooga, Tennessee, con su marido y sus dos hijos.

Se le puede contactar en: leah.klett@christianpost.com.